Se asustaron los fantasmas de Leverkusen. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? ¡Ni hablar! En Bremen quien realmente dio miedo fue el Espanyol, que hizo valer el abultado 3-0 de la ida en Montjuïc para clasificarse para la gran final de la Copa de la UEFA que tendrá, por segunda temporada consecutiva, un campeón de nuestra Liga, pues los pericos se medirán al Sevilla el próximo 16 de mayo en Glasgow.
El Espanyol viajó hasta Alemania con una inconsciente lección aprendida y con las maletas repletas de ilusión y optimismo. El cruel pasado no hacía presagiar otro revés, así que de la mejor manera posible, pero sabiendo que delante tenían a todo un Werder Bremen, el conjunto de Ernesto Valverde supo llevar hacia delante la eliminatoria.
Sin embargo, el inicio fue duro. Varapalo a los cuatro minutos cuando Almeida batía al siempre infranqueable y digno de mención Gorka Iraizoz. Si no fuese por el guardameta, hoy quizá el Espanyol no sería finalista. El Weserstadion recibió el tanto de su equipo como el posible inicio de una remontada que se antojaba tan épica como absurda la expulsión de una de sus estrellas, Klose, a los veinte minutos. Flaco favor le hizo el goleador germano a su equipo. Primero vio la primera amarilla por un codazo a Jarque; después, por simular un penalti. No le tembló el pulso al colegiado, que dejó en inferioridad a un Werder que no dejaba escapar la más mínima ocasión para noquear, a base de sucios golpes, a los jugadores blanquiazules.
La expulsión de Miroslav vino de perlas a un Espanyol al que el gol de Almeida había dejado tocado, encerrado atrás, incapaz de frenar las acometidas rivales; dejando espacios, permitiendo que de un granito de arena el Bremen hiciese una montaña. La roja al ‘11′ fue el comienzo del final de los sueños germanos. Porque a partir de ahí, los hombres de Thomas Schaaf dieron tanto por seguir con la remontada que en el segundo tiempo un contraataque bastó al Espanyol para reponer la historia blanquiazul.
Uno que no se pierde ninguna fiesta, Coro, fue el encargado de aprovechar el regalito del ‘digno’ sucesor del sancionado Wiese, Reinke, que puso en bandeja al canterano espanyolista el empate en la única llegada con peligro del Espanyol hasta ese momento. 49 minutos de agonía y sufrimiento pero que dejaban K.O. a los alemanes. Lacruz, diez minutos después, de cabeza, adquiría el billete rumbo a Glasgow para un Espanyol que, recordemos, ha jugado esta competición después de ser el vencedor de la Copa del Rey la temporada pasada.
El Espanyol regresa a la Ciudad Condal con un equipaje en el que no cabe en sí la esperanza, las ganas y los sueños. ¿Quién apostaba que los pericos llegarían tan lejos? Ernesto Valverde y los suyos, con un trabajo encomiable, con una regularidad que les ha permitido ser el mejor equipo de la UEFA, jugarán su segunda final europea en 107 años. El rival será el actual campeón. En 1988 la final era a doble partido; el 16 de mayo ’sólo’ noventa minutos decidirán si Espanyol o Sevilla suben al cielo continental. ¡Qué bonita es nuestra UEFA!
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Foto | rcdespanyol.com
Artículo original: Notas de Fútbol
Publicado por admin el 31 de Octubre de 2007 en